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El Náufrago Cosmopolita

Olor a prensa

Cuando uno vuelve a su lugar, aquel que figura en el dorso de su DNI, ese de la infancia, de los recuerdos selectivos, de las raíces que son sólidas en un terreno tirando a movedizo, siente muchas cosas. Volver. “Volver es irse”, dijo alguien con bastante buen ojo. Porque la vida ha seguido sin ti, y tiene algo de fantasmal penetrar en la ciudad vieja por el puente de la Rochapea, y ver que nada se detiene, con o sin nosotros, como un avance de la muerte.
Entre los rituales del regreso está el de reencontrarse con los periódicos locales, que también siguen a lo suyo, cada loco con su tema: una página entera del DDN va dedicada al “referéndum” para cambiar las fiestas patronales de un pueblo de la ribera de marzo a junio. Con fotos de las urnas que ilustran. Notición.
El periódico de siempre, porque entre esos rituales que digo está el olor de la prensa local, sí. Cojo las páginas y me las meto bien por la tocha, como un summiller miope, como un cocainómano de una nostalgia poco común. El olor de ese papel prensa es para mi el perfume de mi tierra patria, en plan madalenas proustianas. Es olerlo y venirme esas evocaciones abstractas y directas al sentimiento que sólo da el sentido del olfato.
La ciudad sigue, evoluciona a su manera, con nuevos edificios comerciales que se imponen, pero no gran cosa. En realidad cambia poco. Como ese olor del periódico. Como el periódico mismo, que desde los primeros noventa sigue casi igual, a excepción de una nueva sección de temas “de color”. Basta leer las cartas al director y darse cuenta de que en realidad lo que se busca es el no-cambio, la inmovilización ideológica, la pervivencia del “como hasta ahora”, todo lo que sea posible. Una grisura llevadera. Y nos quedamos atrás, claro. Un anciano de 97 años que habla de acometer el dolor como cristianos, uno que se apellida del Burgo argumentando la radicalidad de Zapatero, otra hablando de los símbolos religiosos, que si Bartolomé de Carranza que si San Francisco Javier. Menos mal que el DDN no tuvo la original idea de tantos otros diarios de bautizarse como ‘la voz’, porque sería una voz un tanto dirigida, seleccionada, ajena. ¡Si al menos contrataran a un ilustrador decente!
Esa es la voz de mi comunidad, la que más se oye al menos. Hay otras, hay diversidad, pero desafinan lo suyo también, no se crean.
Me fijo en una de esas noticias agenciosas que se leen igual en cualquier soporte. Tal, tal, el cubano más longevo de el pais comunista cumple 125 años. Su secreto (todos tienen uno: el yogur, beber vino, dormir poco…): llevarse bien con todo el mundo. 125 años, o sea que nació en 1880, como ese turrón tan caro. Y ahí está, si nos creemos la foto, con un aspecto saludable total, como de cicloturista sesentón. Con 18 años habría vivido “el desastre” de Cuba (para él liberación). El inicio del castrismo le pillaría con 79 y el asunto del niño balsero, Elyansito, con 120.
Quizá el secreto, aparte de llevarse bien con todo el mundo, resida en no cambiar o en cambiar poco. El cubano este lleva 125, suponemos que aislado; el DDN cumplió 100 hace poco. El cambio nos hace poliédricos, caleidoscópicos, incluso polimórficos como una rosa de los vientos, que en cada arista nos muestra cada erosión. Cambiar, evolucionar, ah, allá cada cual. Algunos estamos en permanente mudanza. Quizá así lleguemos a centenarios y entonces nos venga un reportero virtual de ese periódico de provincias, que todavía mantendrá el mismo olor, y nos pregunte por nuestro secreto y diremos: Cambiar. Otros prefieren el no-cambié. Yo les critico.
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2 comentarios

Elsa Muro -

El cambio no se elige, ser es cambiar, somos flujo, no materia, no sustancia ni menos aún sucesión de sustancias comparables aisladamente. Eres las posibilidades que tu "pasado" te ha dado. Pero lo eres. Muchos besitos, rubiales! Ya me contaron que de pm en la boda de tu hermano.
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ashley templewood -

cambiar. por todos es conocida mi especial fijación en el cambio. me alegra que el naúfrago se interese por estas cosas, aunque claro, un náufrago siempre prefiere el cambio, lo intuye utópico.
y no es así, el cambio es natural, es evolutivo. todo cambia de estado y cambia de forma, todos cambiamos de idea, el aficionado taurino aplaude una larga cambiada, cambias moneda, de marcha, hasta puedes cambiar de ciudad, o mejor, de trabajo.
comentaba john prescott en sus memorias que la falta de esperanza del cambio es la principal causa de suicidios en islandia. probablemente así sea. vota por el cambio
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